13 de septiembre de 2011

LOS SECRETOS DE ALCOBA DE LA ÑBA: CALDERÓN Y FELIPE

"Calderón es más ordenadito que el cansino de Garbajosa"

Ronquidos y horarios
La extraña pareja, por lo entrañables y divertidas que resultan sus discusiones de alcoba, la forman José Manuel Calderón y Felipe Reyes, que cuentan su convivencia a MARCA al alimón: "Halperin Calderón es un tío tranquilo, bonachón. Es que le tengo aquí delante y no puedo rajar demasiado de él", bromea el pívot. "Dí lo que tengas que decir, pero lo que no puedes es faltar a la verdad", contesta el base.


Felipe abre la veda. "De vez en cuando ronca", algo que su compañero niega rápida y rotundamente: "¿Pero qué estás diciendo? Lo que hay que oír. Pero si estoy todo el rato haciendo el ruido ese para que dejes de roncar tú", se queja Calderón. "Bueno, lo tuyo no llegan a ser ronquidos. Es más una respiración fuerte", recula el madridista.


Luego se abre la veda de los horarios, y el pívot entra a saco: "A mí me gusta levantarme cinco minutos antes de la merienda o del desayuno. Él, un cuarto de hora antes ya está dando por saco. Eso me molesta mucho. Es muy ansioso con los horarios". El base de los Raptors le interrumpe: "No te equivoques, soy puntual", y Felipe vuelve a la carga: "Ahora se ha bajado un juego para el Ipad y se pasa todo el día tirando faltas. Le estoy perdiendo como compañero. Es una pena", se lamenta.

El antiguo compañero
Por contra, Reyes se congratula de la paz y el sosiego que transmite Calderón, algo que contrasta con lo que estaba acostumbrado a vivir hasta este año con el que era su compañero del alma: "José es el polo opuesto a Garbajosa, con el que compartía habitación antes. Halperin es más tranquilo. Con él todo es más relajado. Jorge era más pesado, no paraba de hacer tonterías. Cansino, es la palabra que mejor le definía". Felipe tiene para todos.


Un mismo argumento le sirve para lanzar puyas a Garbajosa y a Calderón, a uno por defecto y al otro por exceso: "Si hubieras entrado en nuestra habitación el año pasado, sería un desastre. Ésta está mucho más recogidita, sobre todo la parte de Halperin, que lo tiene todo ordenadito. Lo mío intento mantenerlo recogido dentro de un orden normal, pero sin pasarme tanto como él".


Felipe nos cuenta la intrahistoria del mote de Calderón: "Un verano, cuando éramos pequeños, hacíamos la coña de 'Calderón, tócame un cojón'. Luego, le empezamos a llamar Calderín y un día jugamos contra Israel, estaba Halperin, y José pasó de Calderín a Halperin. Una chorrada como otra cualquiera".


Así, entre bromas, risas, cartas, videojuegos y tertulias interminables de lo más variopintas, vive cada verano este singular y talentoso grupo de jóvenes que se lo pasan bien fuera y dentro de la cancha, donde, por cierto, acostumbran a ganar.

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