13 de enero de 2013

"Extremadura, tierra de conquistadores". Entrevista a Calderón en el Magazine de El Mundo

Magazine El Mundo. Entrevista: Lucas Sáez Bravo; Fotografía: Chema Conesa.


Hace 7 años llegó a la NBA y hoy es capitán de los Toronto Raptors. Como Núñez de Balboa hace cinco siglos, el base de Villanueva de la Serena (Badajoz) puede decir que ha triunfado en América.

Toronto, Canadá, tierra conquistada para un extremeño del siglo XXI que una mañana cualquiera de Navidad, de los pocos días libres de viajes y partidos en las asendereadas temporadas NBA, circula con su coche en dirección a un centro comercial, junto a su mujer, Ana, y sus niños, Manuel, de 2 años y medio, y Jaime, de siete meses, nacidos ambos en España. A José Manuel Calderón (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1981), capitán de los Raptors, le pararán por la calle, los otros niños le mirarán con admiración porque en esta ciudad a la que acudió hace siete años, es ya una institución donde le tratan con el respeto con que el deporte americano mima a sus veteranos, aunque procedan de un puñado de miles de kilómetros más allá y les separe todo un océano.

De momento, sigue aquí, con contrato de casi 11 millones de dólares por curso, pese a la catarata de rumores sobre su traspaso. Y no está por estar. Tal vez no hubo un periodo más brillante para el base español que estas últimas semanas en las que se ha llenado la enfermería del equipo y él ha tomado las riendas y el protagonismo. Acudieron las victorias justo en el momento que menos se intuían.

A Calde, la espada de Damocles del posible cambio de aires, que pende sobre su cabeza desde hace años, no le inquieta en lo profesional. Algo más en lo personal, pues la terra ignota del próximo destino supondría las maletas y mudanzas, incordios para su familia.

Extremadura, tierra de conquistadores. ¿Colonizó ya Toronto?
Después de tanto tiempo, creo que sí. Lo llevo bien. Como a todo el mundo, al principio te cuesta coger el ritmo, la cultura, todo es diferente en un país que no es el tuyo. Pero Toronto es una ciudad multicultural, con gente de todos lados. Te hacen sentir como en casa y es cómoda para vivir. Estamos muy contentos aquí.

Y a usted, ¿le conquistaron los canadienses?
Todo el mundo me respeta bastante, porque la gente aquí me conoce bien, no solo como jugador, como persona también. Son ya siete años en la franquicia y eso, en esta NBA, es lo raro. Es cierto que soy de los mayores del equipo (31 años), pero siento que me queda tiempo aún para ser el veterano.

¿Queda algo de aquel Calderón que cruzó el charco en 2005?
Uf. Es muy, muy diferente. El de ahora es mejor, o por lo menos un base más completo. Tenía mucho por aprender cuando llegué aquí. He conseguido ser lo que quería, un base que pudiera hacer jugar a todos mis compañeros, tirar bien... ser lo más completo posible.

Con tanto rumor sobre su partida, supongo que no tendrán muy escondidas las maletas en casa.
Al final, algún día puede pasar. Y sé que, seguramente, esté más cerca que otros años, porque acabo contrato en junio. Pero en ese sentido estamos tranquilos. Los pequeños son aún muy pequeños para darse cuenta. Sería más complicado si fueran algo mayores. Igual para ellos habría que tomarlo como si fueran unas vacaciones.

En lo deportivo, ¿le apetecen nuevas aventuras después de un periodo no demasiado exitoso colectivamenente en los Raptors?
Hoy por hoy soy jugador de Toronto. Pero me apetece que llegue el verano y tener la opción de elegir dónde jugar.

Fueron años duros, ¿se acostumbra uno a la derrota?
Nunca (rotundo). Es algo que se lleva muy mal. Por todo. Es complicado trabajar día a día después de haber perdido. Si alguien se acostumbra a eso, mejor que cambie de trabajo.

Individualmente, ¿hubo un momento mejor en su carrera?
Bueno, ha habido muy buenos momentos. Es verdad, que éste igual es un poco más importante por la forma en que ha llegado, pues veníamos perdiendo muchos partidos y yo no estaba jugando mucho. De repente, he tenido la oportunidad de jugar y han salido las cosas bien. Por eso igual es un poco más importante.

Hace 500 años, un paisano suyo, Nuñez de Balboa, descubrió el Pacífico...
No sabía que exactamente se cumplían 500 años, pero sí que en mi tierra hay tradición de conquistadores.

Usted, por llevar, lleva a Extremadura hasta la propia China (además de jugar al baloncesto, tiene un negocio de exportación de productos de su tierra).
A Extremadura la llevo dentro porque es mi casa, es donde nací, donde está mi gente. Es mi casa y eso lo dice todo. Intentar esconder de dónde eres es algo que nunca he entendido. Estoy muy orgulloso de ser de Extremadura, de Villanueva de la Serena.

Una vez su misión en EEUU esté cumplida, ¿regresará a casa?
La idea es firmar aquí y quedarme dos o tres años más. Más adelante volveríamos. Mi casa de Villanueva de la Serena siempre va a estar ahí, porque es donde está mi familia y la de mi mujer. Tendremos que decidir dónde viviremos, pensando en los niños y en dónde vamos a trabajar.

¿En su futuro hay hueco para una despedida en la ACB?
Ahora mismo no lo pienso. Pero es una opción. Este verano soy agente libre y puedo firmar donde yo quiera. Nunca sabes cómo se pueden dar las cosas tanto aquí como allí. Igual aparece algo que interesa mucho y volvería.

Y mirando más de cerca, ¿qué conquistas se ha propuesto?
La cuestión es que, a principio de temporada, el objetivo del equipo era claro: estar en playoffs. Pensaban que se había fichado a jugadores suficientemente buenos como para dar el salto. Ahora... es muy difícil remontar lo que hemos hecho. Hay que ir pasito a pasito, porque llevábamos cuatro victorias en 23 partidos y es complicado. No se ha jugado lo bien que se tenía que haber jugado. Intentaremos llegar al 50% de triunfos, pero es muy difícil.

¿Y el tercer europeo seguido este verano con España? Se habla de varias ausencias, ¿estará usted allí?
No tengo decidido nada. Ahora todo el mundo está concentrado en lo suyo. Cada uno va a tener situaciones diferentes, por cómo va la temporada, lesiones, mil cosas... Cuando se vaya acercando la fecha se verá. En mi caso, estaré sin contrato. Así que iremos viendo.