31 de agosto de 2013

Entrevista a Calderón para Expansión

Conjuga perfectamente la primera persona del plural. A José Manuel Calderón (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1981) le cuesta mucho hablar de sí mismo, prefiere el “nosotros”: piensa en modo equipo. Con la cabeza serena y sus 191 centímetros bien asentados sobre la realidad, es de los que aprendió a confiar en sí mismo tanto como en sus compañeros, un abonado al esfuerzo y a la máxima exigencia. Acaba de fichar por el Dallas, un paso más después de ocho años en la NBA. Pero antes está la cita con la selección española en el Eurobasket de Eslovenia. Y las ganas de subir todos de nuevo al podio.

Toca defender el título que se logró en 2011. ¿La presión del ganador oprime demasiado? 
Eres el equipo a batir, el que viene con la medalla. Claro que sientes presión, pero todos hemos vivido esas situaciones. Y la experiencia de saber qué hacer o cómo hacer para ganar esos partidos finales nos puede ayudar mucho. Competir al máximo nivel hace que sumes ese poquito que necesitas en un momento dado.

En un equipo que hace tanta piña, ¿se notan más aún las ausencias?
Sí se notan. Se echan mucho de menos en el día a día, porque estábamos muy acostumbrados a convivir. Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Serge Ibaka... Son grandísimos jugadores, pero hay que pasar página y pensar en lo que tenemos.

¿El secreto del éxito es la amistad?
Muchos llevamos juntos diez o doce años. Cada vez somos más conscientes de lo importante que es conocer a tu compañero, no sólo en la pista sino fuera de ella. Cuando sabes cómo actuar con el otro porque lo conoces a fondo, el trabajo es mucho más fácil.

¿No basta con ser buen jugador?
Hay veces que encajar bien en un equipo es mejor que tener sólo buenos jugadores.

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