9 de febrero de 2017

Entrevista a Calderón para El Mundo


El fondo del banquillo de los Lakers se ha convertido para José Manuel Calderón en una eterna sala de espera. Luke Walton nunca anuncia su turno, abrazado el técnico al porvenir que representan jovenzuelos como D'Angelo Russell o el larguirucho Brandon Ingram, esperanzas angelinas en esta travesía por el desierto que dura ya demasiado. Tanto como nunca antes en Los Ángeles, tres temporadas seguidas sin playoffs. Esta tampoco. Desde sus mil batallas y su impecable diligencia, el extremeño entiende la situación, aunque no deja de resultar raro, e incluso doloroso, verle resignado, a sus 35 años y 12 de NBA, a chocar las manos de sus compañeros en las ruedas de calentamiento. Atiende a EL MUNDO desde las entrañas del Madison, en ese desorden milimétrico que supone un vestuario tras un partido. Vuelve a casa y se nota en los saludos constantes al staff de los Knicks. El base no sigue la zanahoria de los rumores de traspaso. El último le sitúa como escudero de LeBron en los campeones.

¿Se imagina?
 A ver qué pasa estos días. ¡Algo pasará! [Se despide con sonrisa, camino del bus del equipo].

(Antes, tras barrer a los Knicks y despertar los abucheos del Madison). No han parecido esta noche el tercer peor equipo de la Liga.
 Realmente estamos jugando bien. Las derrotas (36) vienen por inexperiencia, por llegar al final apretados contra buenos rivales. Pero el equipo juega siempre con intensidad, y los chicos jóvenes están evolucionando. Se nota en partidos como el del Madison, donde hemos puesto un ritmo alto desde el principio y ellos han sido incapaces de seguirnos. En este vestuario se respira juventud. Trabajan duro, escuchan y hacen las cosas como hay que hacerlas. Estoy contento de ayudarles y ojalá sean estrellas algún día.

Le toca hacer de tutor.
Hablamos mucho. Tienes la oportunidad de dar consejos, de decir cómo harías tú algunas cosas que pasan en el juego. Siempre lo hice, pero este año más todavía porque que no estoy entrando en la rotación.

Es el cuarto partido sin ni siquiera jugar un minuto. En su carrera atravesó por mil cosas, pero esto, ¿cómo se lleva mentalmente?
Era un poco lo esperado al principio de temporada. Llegué desde un traspaso, a un equipo donde los jóvenes son los protagonistas, los que iban a jugar. Aun así estoy contento de cómo están saliendo las cosas, de ayudar en lo que puedo. Hay días en los que hay algún lesionado y tengo la oportunidad de jugar un rato. Hay que estar preparado. Y ahora veremos a ver lo que pasa.

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